miércoles, 20 de abril de 2016

El terremoto de Ecuador

Bueno, ya han pasado varios días desde que se produjo el terremoto de Ecuador, es más terrible en las última décadas.

¿Dónde estaba yo? ¿Cómo sentí el terremoto? ¿Me pasó algo?

Yo estaba en el vuelo Houston - Quito, volviendo de un congreso en Canadá. Cuando estábamos sobre Costa Rica, el piloto nos anunció que había habido un terremoto en Ecuador de 7,8 grados. Nos dijo que el aeropuerto de Quito no tenía electricidad, que no se podía contactar con el aeropuerto y que por seguridad debíamos dar la vuelta y regresar a Houston.

Yo pensé que en vez de en Quito podíamos aterrizar en Guayaquil. Pero...

Algunos pasajeros se pusieron a llorar, otros intentaron llamar por teléfono a sus familiares, cosa imposible a 10.000 metros de altura.

Después de casi 1 hora de vuelo de regreso a Houston, el piloto nos anunció que había cambio de planes, que se había obtenido autorización para aterrizar en Panamá. Según nos dijo, Panamá era el único país que daba permiso al avión para aterrizar (supongo que por el tema de los pasaportes y los visados de los pasajeros). Así que, el avión volvió a dar media vuelta y se dirigió otra vez hacia el sur.


Yo veía en la pantalla del avión la ruta que trazaba el avión y me vino a la cabeza una idea, el Air Force One, el avión del presidente de Estados Unidos, en pleno vuelo durante un ataque nuclear o durante un apocalipsis zombie. Pero hay una pequeña e importante diferencia: el Air Force One puede repostar en el aire y en teoría puede volar días y días, mientras que el avión en el que yo viajaba en algún momento debía aterrizar.

Mientras llegábamos a Panamá, el piloto nos comunicó que había recibido permiso para cambiar el plan de vuelo y aterrizar en Guayaquil, la ciudad más grande de Ecuador que está en la costa. Justo lo que yo había pensado que podía hacer. Pero...

Una vez aterrizamos en Panamá, al piloto le dijeron que era al revés, que el aeropuerto que estaba cerrado era Guayaquil, que sí se vio afectado por el terremoto. Claro, el terremoto había sido en la costa, no en la sierra: el aeropuerto de Quito no estaba afectado, pero había habido una mala comunicación y la información que tenía el piloto era contradictoria.

Tuvimos que esperar otra media hora en Panamá, dentro del avión. Se aprovechó la parada para repostar combustible y por fin nos dejaron continuar el vuelo hacia Quito.

Al final llegué a casa reventado a las 3 de la mañana, cuatro horas después de la hora prevista y después de tres vuelos, cuatro aterrizajes y más de 20 horas de viaje. Pero claro, mucho mejor eso a tener que sufrir un terremoto.

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